Historias como estas ya están en la mente de algunos, se me vienen principalmente dos a la mente. La primera sucede en China, donde los bloggers deben usar su nombre real para escribir (click para ver la nota que hicimos acá en esos días) y la otra sucede en Italia, donde los bloggers, además de pagar un impuesto, deben ser apadrinados por un periodista (click también).

Estos dos actos, que atentan contra la libertad de expresión de manera indirecta, permiten que muchas personas que dan sus puntos de vista de forma anónima en internet, ya no puedan hacerlo por el miedo a las represalias.
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