Hasta hace algún tiempo, el “beneficio” de navegar con Firefox sólo se limitaba a quienes usaban el sistema operativo libre por excelencia: Linux. Luego de varios progresivos intentos, se conoció lo que fueron las primeras versiones de Firefox para Windows.
Así, la brecha entre las aplicaciones que trabajan con Linux y no pueden correrse en Windows por cosas obvias, comenzó a acortarse.
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