“Quien encuentre este artefacto, será recompensado” dice la Boya que los hermanos Krumm encontraron en las costas del suer de Chile luego de aventurarse a una caminata en tierras de difícil acceso.
Resultó que esta boya, de Origen neozelandés y perteneciente al Departamento Meteorológico de Nueva Zelanda había desaparecido de la faz de la tierra aparentemente cuando fue arrojada al mar de Tasmania para que, junto a otras boyas se encargan de medir la presión del aire y la temperatura del mar, información que cada hora es transmitida por satélite.
El extraño objeto habría recorrido alrededor de 14.000 kilómetros para llegar a las costas Chilenas, donde una vez encontrado por estos hermanos, y luego de ponerse en contacto con el Departamento de Meteorología, ellos respondieron de que la boya ya no era de su interés por lo que podrían mantenerla con ellos como un regalo de Nueva Zelanda.
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